sábado, 18 de enero de 2014

Comer o no comer...

Aprobar sólo una clase de belleza equivale en cierto modo a no prestar atención a la naturaleza. No puede haber un solo canto de pájaro, una sola clase de pino, una sola clase de ballena. No puede haber una sola clase de niño, de hombre o de mujer. No puede haber una sola clase de pecho, de cadera, o de piel.


Alphonse Mucha


El pecho de la mujer, en todas sus formas, desarrolla la función de sentir y alimentar. Alimenta? Siente? Es un buen pecho. Las caderas son anchas y con razón. Las piernas están destinadas a llevarnos y a propulsarnos. No pueden ser demasiado esto o demasiado lo otro. Son lo que son.

En los cuerpos no hay ningún “tiene que ser”. Lo importante no es el tamaño, la forma o los años y ni siquiera el hecho de tener un par de cada cosa, pues algunos no lo tienen. Lo importante es si el cuerpo siente, si tiene una buena conexión con el placer, con el corazón, con el alma, con su esencia más salvaje. 




El primer post de este año 2014 se lo quiero dedicar a todas las personas que padecen Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Los TCA son enfermedades psiquiátricas que se caracterizan por una alteración persistente de los hábitos de alimentación o de las conductas del control del peso cuyo resultado es una alteración importante de la salud física y del funcionamiento psicosocial. Hablamos de anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno de la conducta alimentaria no especificado y de trastorno alimentario compulsivo.

Los severos comentarios acerca de la aceptabilidad del cuerpo crean un mundo de altas mujeres encorvadas, mujeres bajitas sobre zancos, mujeres voluminosas vestidas de riguroso luto y todo tipo de mujeres disfrazadas. Destruir la cohesión instintiva de una mujer con su cuerpo natural la priva de su confianza, la induce a preguntarse si es o no una buena persona y a buscar el valor que ella misma se atribuye no en quién es, sino en lo que parece. La obliga a emplear su energía en preocuparse por la cantidad de alimento que ha comido o las lecturas de la báscula y las medidas de la cinta métrica. La obliga a preocuparse de manera angustiante y neurótica por su aspecto en lugar de dedicarse a llevar un estilo de vida y alimentación saludables.

Los tratamientos para superar los TCA requieren de una labor multidisciplinar importante. La rehabilitación nutricional abarca la evaluación nutricional, el tratamiento nutricional médico, el asesoramiento nutricional y la educación nutricional. Aunque se trata de un trastorno psiquiátrico, dentro de este equipo, el experto en nutrición desempeña un papel fundamental no sólo para el cuidado nutricional de los pacientes de acuerdo con su patología y evolución, sino también para contribuir a un proyecto de salud. La educación nutricional juega un papel fundamental ya que contribuirá a que el paciente modifique sus actitudes y miedos hacia la comida y recupere un patrón de alimentación normal y saludable, de acuerdo con la propia cultura alimentaria y con los conocimientos científicos en materia de nutrición. Los programas de educación nutricional deben ser liderados por profesionales cualificados y deben formar parte del tratamiento clínico multidisciplinario, junto al seguimiento médico y psicológico.


Alphonse Mucha
“Es absolutamente lógico que una mujer se mantenga sana y fuerte y que procure alimentar su cuerpo lo mejor que pueda. Pero no tengo más remedio que reconocer que en el interior de muchas mujeres hay una “hambrienta”. Sin embargo, más que hambrientas de poseer un cierto tamaño, una cierta forma o estatura o de encajar con un determinado estereotipo, las mujeres están hambrientas de recibir una consideración básica por parte de la cultura que las rodea. La “hambrienta” del interior está deseando ser tratada con respeto, ser aceptada y, por lo menos, ser acogida sin necesidad de que encaje en un estereotipo. Si existe realmente una mujer que está pidiendo a gritos salir, lo que pide a gritos es que terminen las irrespetuosas proyecciones de otras personas sobre su cuerpo, su rostro o su edad. Una mujer no puede conseguir que la cultura adquiera más conciencia, pero puede cambiar su propia actitud hacia sí misma y hacer que las proyecciones despectivas le resbalen. Eso se consigue recuperando el propio cuerpo, conservando la alegría del cuerpo natural, rechazando la conocida quimera según la cual la felicidad sólo se otorga a quienes poseen una cierta configuración o edad, actuando con decisión y de inmediato recuperando la verdadera vida y viviéndola a tope. Esta dinámica autoaceptación y autoestima son los medios con los cuales se pueden empezar a cambiar las actitudes de la cultura. “

Clarissa Pinkola Estés 
”Women who run with the wolves”


Dedicado a todos los que luchamos cada día por encontrar el equilibrio entre cuerpo, mente y comida.